Clase de danza checa
Emerenciana
Remueven los sentidos como las tripas las ciruelas
Fulgencio enfoca la cámara
Aura ciruelítica
Ya de joven, el médico me diagnostico Ciruelosis crónica. Se trata de una enfermedad latente, que solo aflora con la ingesta de algún producto que contenga ciruelas. Los primeros sintomas se manifiestan con una aura denominada "Trifronte" o triple frente, cuyo efecto más notorio es que el enfermo ve triple y su paso se hace zizagueante y cansino. Las crisis de ciruelosis varían dependiendo de la cantidad de ciruelas ingeridas y del factor ph de la mismas, suelen devenir en un profundo sopor acompañado de sonoros ronquidos. Hay enfermos que refieren pérdida de recuerdos y confusión espacio-temporal durante las crisis. Otros afirman haber protagonizado extrañas acciones, que en realidad han soñado en el sopor posterior a la crisis.
Gira euroasia
La Berrete Nicanor Pe
Por degeneración espontánea, de repente Viridiana emerge en el horizonte del pequeño Nicanor. Aragón tierra de percusión y demás estruendos marcan su ruidosa historia.
Nicanor: ¡toca el tambor!, le decían mofándose los lugareños, atormentado por el sin fin de cosas que suenan cuando se las sabe golpear.
Un día, harto, le echa valor y huye buscando nuevas sensaciones que los ruidos le incitan. Tras ser polizón, colarse en trenes y hacer buenas caminatas, acaba donde las viandas se terminan.
Conoce gentes, hace amigos (el hambre agudiza el ingenio) y encuentra maestros del ruido, gentes de todos los colores y credos le enseñan que los golpes mezclados con ritmo dejan de ser golpes y pasan a ser música (para él lo era).
Tras tiempos difíciles donde el único ruido que oía era el de unas tripas que no cejaban de recordarle sus miserias, empeña los recuerdos en un lúgubre antro: sus raíces se quedaban en un sucio mostrador.
Consigue unos pocos talegos y compra a un pobre hombre una batería de sus ancestros, por como estaba eso parecía. Tras recoger lo suficiente, decide regresar al viejo continente y así olvidarse de bichos, bichas y demás faunas.
Aparece en una gran plaza, al parecer era Praga. Empieza a colarse en clubes privados diciendo que era uno de los músicos de la orquesta (eso funciona). Conoce gente de la farándula en general, gentes de todo tipo venidos de todo el mundo.
Así conoce a un tal Canisio, bohemio del lugar, que le introduce en la banda prometiendo chicas y dinero.
Y los demás, ya saben: espontánea degeneración…
Delirio monegrino
Orquesta del Arpón Club
Memorias de Curro Matachín
Nace en un buque ballenero de bandera japonesa, en el Santuario de ballenas del Océano Antártico, de madre africana y padre japonés.
Su madre le trata con cariño el tiempo que con él pasa, trajinando entre pucheros, fogones y comida en las cocinas del gran buque. En su tiempo libre le alecciona y enseña a distinguir lo que ella denomina “el ruido musical” y el “ruido rítmico”, conceptos que asimila, pero que no comprenderá hasta bien entrada la adolescencia o más.
Su padre, empeñado en que su hijo aprenda las artes de la matanza, le construye un pequeño arpón y, poco a poco, le va introduciendo en su, entonces, pequeña cabeza, los rituales de la caza y otras formas de matacía que más adelante le llevarán a conceptuar sobre el peligro de pertenecer a un rebaño sumiso. Pero eso es otra historia…
Cuando Curro cumple 5 años su madre echa por la borda la sutil disciplina de su marido y señor y decide marcharse junto con el pequeño a buscar algo que les ate a la tierra. Las únicas palabras que su padre le dijo en la despedida fueron: si te encuentras con algún cerdo en tu vida, no sientas compasión por él, a lo que Curro contestó con un "vale" y un "adiós"...
Después de un largo viaje, el destino o quién sabe qué, les lleva a una zona de la Península Ibérica conocida como Los Monegros, donde su madre asegura que se siente como en casa.
Los años siguientes se dedica a experimentar con las enseñanzas adquiridas, llegando a fundir y confundir conceptos rítmicos, musicales y de matacía lo que le lleva a un estado maltrecho y a una necesidad de viajar. Viaja por aquí y viaja por allá.
Y es allá, en Praga, donde conoce a Canisio Culeras y a las demás Berretes.
Pero eso es otra historia...
Recordatorio boda
Matachín conservaba como oro en paño este recordatorio del restaurante donde sus padres festejaron su boda.
Takashi, padre de Curro, lució un elaborado tupé en forma de ballena regalo de la cofradía de pescadores de Amino.
El restaurante sirvió en la cena sopa de pene de ballena con costra de algas y dulces del sol naciente. Al término del convite la orquesta amenizó el sarao con ballenatos, se trasegó sake y bailó hasta que el sol aparecio en el horizonte.
Miwuela, la madre de Curro, acabo la velada extenuada, ya que la costumbre japonesa impone que la novia debe llevar los zapatos un par de talla más pequeñas que lo que al pie le corresponde. Al llegar al hotel, juró que jamás volvería a calzarse, cosa que cumplió hasta el final de sus días.
Matachín en acción
Curro Matachín cazó su primera ballena a los trece años. La fotografía recoge el arriesgado lance de Curro arpón en mano, la experiencia con el arpón le llevó a perfeccionar una caracteristica técnica en su uso, que él llamaba "Alarremanguillé", esta técnica consistía en propulsarse con el arpón, apoyando el mango de este en su sobaco y la punta en la proa de la embarcación.
Curro no podía realizar mucho esta técnica, pues la delicada piel de sus axilas se llenaba de ronchas y golondrinos.
Visión monegrina
En la matacía
El Polainas sirve una pivo
Polainas poseía la extraña facultad de averiguar el aguante de un cliente bebiendo pivo. Sus cálculos comenzaban midiendo a ojo el perímetro abdominal del cliente, aplicando la divina proporción dirimía la cantidad de jarras que podría trasegar un cliente.
Éxtasis diurético
Henri El Aduanero
Henri, alias el Adunero, era un famoso falsificador especializado en visados y pasaportes, su labor era tan fiel con respecto a los documentos originales que el gobierno checo encargaba visados y pasaportes a Henri cuando el pedido de la Fábrica de Timbres se retrasaba.
En sus ratos libre El Aduanero perfeccionaba su caligrafía cirílica con la intención de ampliar su catálogo de falsificaciones.
En sus días de jubilado, Henri comenzó a pintar cuadros al óleo. Sus piezas se caracterizaban por un estilo ingenuo e infantil, que encandilaba a la burguesia checa.
En medio de una crisis creativa, Henri se comió una surtida caja de colores al óleo. El cadmio, plomo y demás pigmentos letales de las pinturas, lo llevó a la tumba.
Visado Checo
Tomates y Cebollas
La actuación del dúo cochin Tomates y Cebollas y su espectáculo de mentalismo me impresionó en mi niñez de forma perdurable. Tomates y Cebollas ha quedado grabado en mi subconsciente y aflora por mi boca de forma automática,cuando algo me sorprende, mucha veces he intentado quitarme la maldita muletilla, todas sin éxito.
El show consistía en un curioso número de mentalismo, en el que el actor de la izquierda -Tomates- blandiendo su cimitarra, asestaba un certero golpe en los tomates que sostenía su ayudante -Cebollas-, de suerte tal que en el corte, una mitad resultante del corte de los tomates se transmutaba en cebollas.
El publico asistente solía exclamar: ¡¡¡¡tomates y cebollas¡¡¡, totalmente estupefacto por lo que ocurría ante sus ojos.
El dúo hipnotizaban al publico de la sala para hacerles ver todo tipo de imágenes arquetípicas. Mientras tanto elaboraban un rico gazpacho cochin que daban a degustar al finalizar su actuación.