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Anselmo de Piñones

La Berrete Curro Matachín

Delirio monegrino

Orquesta del Arpón Club

Memorias de Curro Matachín

Nace en un buque ballenero de bandera japonesa, en el Santuario de ballenas del Océano Antártico, de madre africana y padre japonés.

Su madre le trata con cariño el tiempo que con él pasa, trajinando entre pucheros, fogones y comida en las cocinas del gran buque. En su tiempo libre le alecciona y enseña a distinguir lo que ella denomina “el ruido musical” y el “ruido rítmico”, conceptos que asimila, pero que no comprenderá hasta bien entrada la adolescencia o más.

Su padre, empeñado en que su hijo aprenda las artes de la matanza, le construye un pequeño arpón y, poco a poco, le va introduciendo en su, entonces, pequeña cabeza, los rituales de la caza y otras formas de matacía que más adelante le llevarán a conceptuar sobre el peligro de pertenecer a un rebaño sumiso. Pero eso es otra historia…

Cuando Curro cumple 5 años su madre echa por la borda la sutil disciplina de su marido y señor y decide marcharse junto con el pequeño a buscar algo que les ate a la tierra. Las únicas palabras que su padre le dijo en la despedida fueron: si te encuentras con algún cerdo en tu vida, no sientas compasión por él, a lo que Curro contestó con un "vale" y un "adiós"...

Después de un largo viaje, el destino o quién sabe qué, les lleva a una zona de la Península Ibérica conocida como Los Monegros, donde su madre asegura que se siente como en casa.

Los años siguientes se dedica a experimentar con las enseñanzas adquiridas, llegando a fundir y confundir conceptos rítmicos, musicales y de matacía lo que le lleva a un estado maltrecho y a una necesidad de viajar. Viaja por aquí y viaja por allá.

Y es allá, en Praga, donde conoce a Canisio Culeras y a las demás Berretes.
 
Pero eso es otra historia...

Recordatorio boda

Recordatorio boda

Matachín conservaba como oro en paño este recordatorio del restaurante donde sus padres festejaron su boda.

Takashi, padre de Curro, lució un elaborado tupé en forma de ballena regalo de la cofradía de pescadores de Amino.

El restaurante sirvió en la cena sopa de pene de ballena con costra de algas y dulces del sol naciente. Al término del convite la orquesta amenizó el sarao con ballenatos, se trasegó sake y bailó hasta que el sol aparecio en el horizonte.

Miwuela, la madre de Curro, acabo la velada extenuada, ya que la costumbre japonesa impone que la novia debe llevar los zapatos un par de talla más pequeñas que lo que al pie le corresponde. Al llegar al hotel, juró que jamás volvería a calzarse, cosa que cumplió hasta el final de sus días.

Matachín en acción

Matachín en acción

Curro Matachín cazó su primera ballena a los trece años. La fotografía recoge el arriesgado lance de Curro arpón en mano, la experiencia con el arpón le llevó a perfeccionar una caracteristica técnica en su uso, que él llamaba "Alarremanguillé", esta técnica consistía en propulsarse con el arpón, apoyando el mango de este en su sobaco y la punta en la proa de la embarcación.

Curro no podía realizar mucho esta técnica, pues la delicada piel de sus axilas se llenaba de ronchas y golondrinos.

Visión monegrina

Visión monegrina

En la matacía

En la matacía