Pilar 95
J. Rodríguez Gastón, Catedrático de Óptica Documental, al acercarse al evento provisto de su cámara fotográfica Kirlian, hizo una toma de unas extrañas luces que parecían surgir del edificio Paraninfo.
La cámara Kirlian capto ciertos campos magnéticos de curiosa apariencia. A día de hoy, el Gabinete de Estudios Ópticos se ocupa de un riguroso análisis de la fotografía. Las conclusiones de ese estudio se publicarán coincidiendo con la Expo 2008.
Canisio conoció a Marteles y El Vaso Solanas en su tierna jueventud. El destino quiso que se reuniesen en torno a la noble práctica de las Bellas Artes.
Marteles era profesor de pintura y dibujo en una academia, Vaso y Canisio sus alumnos. Aunque la academia no era muy concurrida, Vaso y Canisio jamás cruzaron una palabra.
El destino los volvió a reunir algunos años más tarde en la sala de exposiciones de la Facultad de Filosofía de Zaragoza. Vaso exponía sus últimos trabajos, que interesaron vivamente a Canisio, al punto de querer conocer al autor.
Vaso Solanas creyó ver en Canisio a un marchante interesado en su obra, dado el porte cosmopolita de Canisio (llevaba cordoncillo para sujetar sus gafas de severa miopía). El caso es que después de este primer encuentro, hubo otras coincidencias y hasta reincidencias, y salió a la luz su pasado común.
Solanas mantenía la amistad con el maestro Marteles, y el círculo se cerró cuando celebraron su reencuentro por todo lo alto: Celebrando una Exposición y Concierto Universal en el corazón de la sapiencia zaragozana: El Muy Noble Paraninfo Universitario.
Vaso y Marteles se encargaron de la parte plástica y Canisio con Las Berretes, se dedicaron a indigestar con su música el cava y los saladitos recién hechos que se servían en la inauguración.
La exposición fue un éxito de público, aunque no de crítica. El Gran Retablo Universal que los artistas colocaron en la escalinata de acceso a la sala Paraninfo, hubo que ser retirado a requerimiento de la autoridad universitaria. Ello acarreó una reacción acalorada de parte del claustro que se oponían a la censura de la obra. El asunto se saldó con la retirada del Gran Retablo Universal de la ubicación para la que había sido concebido.
El programa de mano fue realizado con medios de alta tecnología para reproducción mecánica de imágenes: se empleó una fotocopiadora.
La paz reinó en el recinto todo el tiempo que duró el concierto, el clima generado por nuestra música animaba a la lectura y el estudio.
El guardia de seguridad hizo pasar a toda la banda y sus instrumentos por el arco detector: el mecanismo se empeñaba en activarse con los hierros de la batería de Nicanor, los amplificadores del Nº 50 y Enano Andrade, el pandero de Hortensia, las bártulos de Curro Matachín y las gafas de Canisio.
Conseguimos franquear la entrada no sin antes ofrecer una hez al cancerbero.
Dispuestos a ampliar el vasto acerbo cultural acaecido por el paso de generaciones y más degeneraciones, decidimos imbuirnos del saber que nos faltaba y acudir a la Biblioteca de Aragón amparados por el ciclo “Música entre libros”.
¡Qué show! Público selecto y escogido (aunque creemos que no escogieron bien). Según palabras textuales del director de la Biblioteca, nunca había pasado por allí semejante tropelía musical ni habían tenido que soportar tantos decibelios. Pues anda, que no pasan coches por esa calle…
Esta vez decidimos hacer la mitad del show a la brava y entremedio darle una pastilla a Canisio para prevenir sus lapsus nemotécnicos. Y funcionó estupendamente, tanto que repetimos el experimento en muchos otros show.
La primera parte del show en la que Canisio se olvida de tomarse la pastilla interpretamos:
En la segunda parte, cuando Canisio se toma la pastilla tocamos:
Incorporamos al show un nuevo elemento: imágenes en forma de diapositivas que bombardeaban al espectador con sugerencias relativas a las letras de las canciones. Este apoyo visual funcionó de mil maravillas. Tan sólo tenía una pega: como nosotros actuamos de espaldas a la proyección, jamás vimos qué imágenes se pusieron (gracias por ellas Fernando Serrano, si aún las tienes nos gustaría verlas).
Tras el concierto apareció en la prensa canallesca una sola reseña:
“Hablar de CCyLB supone una ruptura en lo que se entiende como grupo musical al uso, no solo por lo que respecta a las canciones, sino por su concepción del espectáculo como algo más complejo que predispone al público a colaborar y tomar partido de lo que sucede en el escenario, o renegar.
Encontrar a CCyLB sobre un escenario, es ante todo abandonarse a la promesa de dejarse sorprender, no tanto por el impacto visual que provoca el atrezzo del grupo y la proyección en el escenario de imágenes alusivas a los textos de las canciones, como por la frescura y el surrealismo de las letras. Los temas de las mismas no admiten encasillamiento posible.
Tampoco lo hay en lo musical, usando y disfrutando así de una libertad total a la hora de componer e interpretar, que da como resultado una amalgama de sugerencias difícilmente clasificable y que rara vez deja indiferente.
Estamos ante una expresión total y sin complejos, ante un grupo que disfruta con su trabajo y espera que el público disfrute asimismo”.
Carta apostólica del Papa denominada "Ordinatio Sacerdotales" acerca de la ordenación sacerdotal reservada solo a los varones. En ella hace referencia a diversos aspectos de la historia y tradición católica por los que se ha regido la iglesia para adjudicar tal menester únicamente a los varones.
El Papa basa su argumentación en dos aspectos:
1 Las decisiones tomadas en los concilios de Nicea y Trento donde se manipuló la historia cristiana y de Jesús haciendo un batiburrillo de leyendas caldeas, sumerias, egipcias y paulinas de las que el clero ha vivido durante dos mil años
2 Una súbita inspiración que tuvo cuando se le apareció el Espíritu Santo en forma de ¿paloma?
El Santo Padre en el instante de tener la inspiración previa a la redacción de la carta |
En su juventud Voityla fue actor de teatro y coincidió brevemente con la Berrete nº 50 en el grupo de teatro "Totus Tous". Hicieron juntos dos actuaciones de la obra "El soplón del Botafumeiro" de claro contenido social y pedagógico. La Berrete nº 50 hizo el papel de Botafumeiro mientras que Voityla hizo de soplón. Según las crónicas la obra fue un fracaso clamoroso: entre el humo y los soplidos, el público salía de la sala llorando, tosiendo y maldiciendo.
Posteriormente coincidieron dos veces más: una en un desfile en el hall del Vaticano que realizó CCyLB (donde Voytila y la Berrete nº 50 interpretaron un fragmento de la obra para desconsuelo de los presentes) y otra vez en Castelgandolfo, en una audiencia privada en la que Voityla le ofreció a la Berrete nº 50 regentar una nueva sucursal que pretendía abrir en el espacio: la nunciatura intergaláctica.
Aunque para el público no trascendió el resultado de la entrevista, una fuente de toda solvencia (la propia Berrete nº 50) comentó tiempo después que todo quedó en fase de estudio, es decir, en un empate por el momento. Voityla quería centralizar la sucursal en Marte pero la Berrete nº 50 se negó en rotundo: su lugar elegido era en Venus.
Mientras tanto, la Berrete nº 50 |
El San
El 20 de abril de 1994 el Real Zaragoza, en una temporada impresionante en la que acabó tercero en la Liga, volvía a disputar una final copera. Esta vez el rival era el Celta de Vigo y, como en la anterior consecución del título, el escenario fue el Vicente Calderón de Madrid. El conjunto aragonés volvía a jugar de memoria, como en la época de Los Magníficos, y la consecución de aquella Copa del Rey motivaría la posterior conquista de la Recopa de Europa.
Equipo que ganó la copa. |
Justo ese día y a esa hora, en el Paraninfo de la Universidad de Zaragoza, se inauguraba la exposición de Marteles y Vaso Solanas "Exposición Universal. El Retablo Universal". Y es ahí, ahí mismo, donde tiene lugar la presentación pública de CCyLB.
La sala era como medio campo de fútbol y por todo mobiliario encontramos unas mesas pegadas a una pared, a las que no nos dejaban acercarnos. Estaban tapadas con una especie de manteles eméticos. En el otro extremo, el escenario. No un escenario habitual, solamente un espacio reservado sin ninguna altura, por lo que íbamos a tocar a la misma altura de los espectadores.
Todo comenzó con un estacatto tranquilo emanado del triángulo de Canisio.
Esa fue la señal para dar comienzo al ágape. La muchedumbre se apiñó junto a las mesas de las viandas y la bebida comenzó a escanciarse con generosidad, tanta que incluso llegó a los músicos.
Esa fue la señal: descorchamos un par de botellas y comenzamos con "Morro de Concejal" versión extended.
Escuchar "Morro de Concejal"
Marteles y Solanas nos habían hecho unos trajes para la actuación que causaron un gran impacto visual. Iban acompañados de unos velos trasgresores que no solo aseguraban el anonimato sino que además se dejaban ver.
Tras terminar el concierto alguien nos propuso que un par de Berretes acudieran al día siguiente al Pilar. En pleno trance etílico aceptamos tan sugerente propuesta y enviamos a un par de Berretes fuertes y musculosas. El acontecimiento fue espectacular. Había miles de personas en el recinto y todo lo que había que hacer era coger una copa y pasarla por la Virgen. Nosotros de copas entendemos un rato y por nuestra fama en tales menesteres debieron de elegirnos.
Las Berretes Nicanor Pé y Enano Andrade, bajo la atenta mirada del supervisor eclesiástico, hacen entrega del Trofeo a la Pilarica que lleva el manto especial de Sagrada Berrete. |
Y así fue como CCyLB se presentó en sociedad: en el foro de la cultura y el saber locales, y en el templo por antonomasia de la ciudad.