Concierto El Monaguillo
La banda tras pisar los escenarios de la excelsa cultura zaragozana (Paraninfo y Biblioteca), decidió iniciar una gira por los locales más underground de la cultura local. Para comenzar esta andadura nada mejor que la sala Distrito, un estrechísimo sótano del casco viejo de la ciudad.
Se pasaron verdaderos apuros para encajar a los seis músicos y toda su parafernalia en el exiguo escenario. Al final todo encajó y el concierto se saldo sin heridos por mástil de guitarra. El grupo realizó todo el concierto oculto tras el velo trasgresor, lo que les provocó una severa pérdida de líquidos, por lo que hubieron de trasegar bastantes jarras de cerveza para prevenir una deshidratación.
Fue tal la intensidad del concierto y tanta la estrechez del local, que varios de los asistentes precisaron de ser reanimados en el exterior con claros síntomas del Síndrome de Estolmo.
El local estaba regentado por Agustín, Justo y Miguel El Moco. En todo momento apoyaron a la banda y prestaron su colaboración más entusiasta para que todo saliera perfecto.
Un coleccionista de entradas capicúas amablemente nos cedió su entrada nº 00200. El precio del concierto era asequible, lo que sin duda propició que el llenazo fuera monumental.
Esta fotografía fue tomada en los amplios y bien ventilados camerinos de la Carpa de Interpeñas.
Canisio y Las Berretes custodian a Morgan, el manager de la actuación, que posa disfrazado de manager.
El ánimo del grupo era excelente -buen equipo, gran escenario, fiestas del Pilar...qué más se puede pedir- , el pabellón se llenaba de seguidores de Ixo Rai, ávidos de hacerse con la primera fila de escenario para el concierto. Pero antes, la noche les depararía una sorpresa: escuchar el berrido amplificado de Canisio y Las Berretes.
El grupo casi al completo al comienzo del show. Las Berretes lucen trajes de Pietro di Scala, Canisio Culeras viste una túnica modelo Post-Monaguillo y ojos morenos.
El sonido de escenario era muy bueno, rodeados de monitores y amplis, las tablas temblaban bajo nuestros pies.
Enchufamos la batidora musical y el público paladeó nuestro brebaje escénico...
Como se puede apreciar, el público se apiñaba junto al escenario. El primer tema del concierto, la jotonga Morro de Concejal, nos hizo conectar de inmediato. Al final de la canción, el respetable ya coreaban al unísono "Ccccccaaaaaa nnnnnnnnniiiiiiiiiiii sssssssiiiiiiiiiiiiiiii ooooooooooo ooooooooooo" en sol mayor.
La anchura del escenario nos permitía movernos y bailotear sin miedo a chocar entre nosotros.
Abajo la cosa era distinta, las primeras filas eran un mar de cabezas y brazos en alto.