Pilar 95
La anchura del escenario nos permitía movernos y bailotear sin miedo a chocar entre nosotros.
Abajo la cosa era distinta, las primeras filas eran un mar de cabezas y brazos en alto.
La anchura del escenario nos permitía movernos y bailotear sin miedo a chocar entre nosotros.
Abajo la cosa era distinta, las primeras filas eran un mar de cabezas y brazos en alto.
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