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Anselmo de Piñones

Antecedentes

Antecedentes

Canisio conoció a Marteles y El Vaso Solanas en su tierna jueventud. El destino quiso que se reuniesen en torno a la noble práctica de las Bellas Artes.

Marteles era profesor de pintura y dibujo en una academia, Vaso y Canisio sus alumnos. Aunque la academia no era muy concurrida, Vaso y Canisio jamás cruzaron una palabra.

El destino los volvió a reunir algunos años más tarde en la sala de exposiciones de la Facultad de Filosofía de Zaragoza. Vaso exponía sus últimos trabajos, que interesaron vivamente a Canisio, al punto de querer conocer al autor.

Vaso Solanas creyó ver en Canisio a un marchante interesado en su obra, dado el porte cosmopolita de Canisio (llevaba cordoncillo para sujetar sus gafas de severa miopía). El caso es que después de este primer encuentro, hubo otras coincidencias y hasta reincidencias, y salió a la luz su pasado común.

Solanas mantenía la amistad con el maestro Marteles, y el círculo se cerró cuando celebraron su reencuentro por todo lo alto: Celebrando una Exposición y Concierto Universal en el corazón de la sapiencia zaragozana: El Muy Noble Paraninfo Universitario.

Vaso y Marteles se encargaron de la parte plástica y Canisio con Las Berretes, se dedicaron a indigestar con su música el cava y los saladitos recién hechos que se servían en la inauguración.

La exposición fue un éxito de público, aunque no de crítica. El Gran Retablo Universal que los artistas colocaron en la escalinata de acceso a la sala Paraninfo, hubo que ser retirado a requerimiento de la autoridad universitaria. Ello acarreó una reacción acalorada de parte del claustro que se oponían a la censura de la obra. El asunto se saldó con la retirada del Gran Retablo Universal de la ubicación para la que había sido concebido.

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