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Anselmo de Piñones

Biblioteca de Aragón 94

Concierto Biblioteca

Concierto Biblioteca

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Concierto Biblioteca

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El Periódico de Aragón

El Periódico de Aragón

La confusión al transcribir el nombre del grupo sería la tónica dominante entre la prensa canallesca. El avezado redactor de turno supo insertar dos dislates importantes en esta ocasión: detrás de Canisio pone una coma (,) y parece que Las Berretas le suena mejor al oido que Las Berretes.

La nota de prensa fue redactada por un becario en prácticas. El director del periódico le recomendó encarecidamente que en el futuro se pusiera las gafas para trabajar y que acudiese a presentar sus disculpas al grupo fuera de horario de oficina. 

Menú de la Biblioteca de Aragón

Menú de la Biblioteca de Aragón

El programa de mano fue realizado con medios de alta tecnología para reproducción mecánica de imágenes: se empleó una fotocopiadora.

 

Menú servido en la Biblioteca de Aragón

Menú servido en la Biblioteca de Aragón La paz reinó en el recinto todo el tiempo que duró el concierto, el clima generado por nuestra música animaba a la lectura y el estudio.

Fachada de la Biblioteca de Aragón

Fachada de la Biblioteca de Aragón

El guardia de seguridad hizo pasar a toda la banda y sus instrumentos por el arco detector: el mecanismo se empeñaba en activarse con los hierros de la batería de Nicanor, los amplificadores del Nº 50 y Enano Andrade, el pandero de Hortensia, las bártulos de Curro Matachín y las gafas de Canisio.

Conseguimos franquear la entrada no sin antes ofrecer una hez al cancerbero.

Entre libros

Dispuestos a ampliar el vasto acerbo cultural acaecido por el paso de generaciones y más degeneraciones, decidimos imbuirnos del saber que nos faltaba y acudir a la Biblioteca de Aragón amparados por el ciclo “Música entre libros”.

¡Qué show! Público selecto y escogido (aunque creemos que no escogieron bien). Según palabras textuales del director de la Biblioteca, nunca había pasado por allí semejante tropelía musical ni habían tenido que soportar tantos decibelios. Pues anda, que no pasan coches por esa calle…

Esta vez decidimos hacer la mitad del show a la brava y entremedio darle una pastilla a Canisio para prevenir sus lapsus nemotécnicos. Y funcionó estupendamente, tanto que repetimos el experimento en muchos otros show.

 

La primera parte del show en la que Canisio se olvida de tomarse la pastilla interpretamos:

En la segunda parte, cuando Canisio se toma la pastilla tocamos:

Incorporamos al show un nuevo elemento: imágenes en forma de diapositivas que bombardeaban al espectador con sugerencias relativas a las letras de las canciones. Este apoyo visual funcionó de mil maravillas. Tan sólo tenía una pega: como nosotros actuamos de espaldas a la proyección, jamás vimos qué imágenes se pusieron (gracias por ellas Fernando Serrano, si aún las tienes nos gustaría verlas).

 

Tras el concierto apareció en la prensa canallesca una sola reseña:

“Hablar de CCyLB supone una ruptura en lo que se entiende como grupo musical al uso, no solo por lo que respecta a las canciones, sino por su concepción del espectáculo como algo más complejo que predispone al público a colaborar y tomar partido de lo que sucede en el escenario, o renegar.

Encontrar a CCyLB sobre un escenario, es ante todo abandonarse a la promesa de dejarse sorprender, no tanto por el impacto visual que provoca el atrezzo del grupo y la proyección en el escenario de imágenes alusivas a los textos de las canciones, como por la frescura y el surrealismo de las letras. Los temas de las mismas no admiten encasillamiento posible.

Tampoco lo hay en lo musical, usando y disfrutando así de una libertad total a la hora de componer e interpretar, que da como resultado una amalgama de sugerencias difícilmente clasificable y que rara vez deja indiferente.

Estamos ante una expresión total y sin complejos, ante un grupo que disfruta con su trabajo y espera que el público disfrute asimismo”.

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