Morrissey 2000
Canisio se encargó de dar la puntilla al grupo asestándole una certera estocada con el arco del violín.
Interpretó el Epitafio Musical: Berreo por las Berretes.
El agudo sonido del violín hizo que se fundiera el fusible de la batidora musical del Ebro.
Concierto en el Pabellón de Deportes de Daroca. Por el escenario pasaron varias bandas: Capazo , Brincando Cercas, Prau, Canisio Culeras y Las Berretes.
El manager del grupo les aconsejó participar en este concierto, ya que las causas humanitarias y solidarias, ayudarían a limpiar la desajada imagen pública del grupo.
La banda acudió a Mostoles escuchando todo el trayecto el famoso gag de Encarna y las Empanadillas de los humoristas Martes y 13. Aún así tuvieron que anotar en un papel que se dirigían a Móstoles y no a Moratalaz como insistentemente afirmaba Canisio.
El escenario estaba situado en medio de una gran plaza, en medio de un gran parque.
Los organizadores tuvieron la feliz idea de programar a Canisio entre dos tiernas cantautoras y sus guitarras. Con lo que el escaso público asistente era harto heterógeneo.
Eso contando con que alguien quedase vivo tras la intervención de Cristina Almeida.
Almeida comenzó su intervención en tono metafísico. Reuniendo sus manos ante el pecho invocó a los asistentes a solicitar una nueva normativa para enderezar a los paises que no respetan los derechos humanos.
Poco a poco su verborrea y excitación ante el micrófono fue subiendo de tono e intensidad, lo que provocó que los equipos de sonido trabajasen al límite.
El discurso de Almeida, de gran peso y calado, debilitó la endeble estructura del escenario, que al final cedió en uno de sus apoyos.
La instantánea recoge el final de la intervención de Cristina Almeida.
La estabilidad del escenario había quedado irremediablemente tocada tras el paso de Almeida. Los organizadores recomendaron a los músicos que se abstuviesen de bailar sobre él y que al mínimo crujido saltasen a toda prisa.