Anselmo´s book
El Polainas sirve una pivo
Polainas poseía la extraña facultad de averiguar el aguante de un cliente bebiendo pivo. Sus cálculos comenzaban midiendo a ojo el perímetro abdominal del cliente, aplicando la divina proporción dirimía la cantidad de jarras que podría trasegar un cliente.
Éxtasis diurético
Henri El Aduanero
Henri, alias el Adunero, era un famoso falsificador especializado en visados y pasaportes, su labor era tan fiel con respecto a los documentos originales que el gobierno checo encargaba visados y pasaportes a Henri cuando el pedido de la Fábrica de Timbres se retrasaba.
En sus ratos libre El Aduanero perfeccionaba su caligrafía cirílica con la intención de ampliar su catálogo de falsificaciones.
En sus días de jubilado, Henri comenzó a pintar cuadros al óleo. Sus piezas se caracterizaban por un estilo ingenuo e infantil, que encandilaba a la burguesia checa.
En medio de una crisis creativa, Henri se comió una surtida caja de colores al óleo. El cadmio, plomo y demás pigmentos letales de las pinturas, lo llevó a la tumba.
Visado Checo
Tomates y Cebollas
La actuación del dúo cochin Tomates y Cebollas y su espectáculo de mentalismo me impresionó en mi niñez de forma perdurable. Tomates y Cebollas ha quedado grabado en mi subconsciente y aflora por mi boca de forma automática,cuando algo me sorprende, mucha veces he intentado quitarme la maldita muletilla, todas sin éxito.
El show consistía en un curioso número de mentalismo, en el que el actor de la izquierda -Tomates- blandiendo su cimitarra, asestaba un certero golpe en los tomates que sostenía su ayudante -Cebollas-, de suerte tal que en el corte, una mitad resultante del corte de los tomates se transmutaba en cebollas.
El publico asistente solía exclamar: ¡¡¡¡tomates y cebollas¡¡¡, totalmente estupefacto por lo que ocurría ante sus ojos.
El dúo hipnotizaban al publico de la sala para hacerles ver todo tipo de imágenes arquetípicas. Mientras tanto elaboraban un rico gazpacho cochin que daban a degustar al finalizar su actuación.
Gorgoritos edulcorados al chocolate suizo relleno de licor de ciruelas
Fulgencio de Piñones
Polainas sirve pivo
Retortijón intestinal
En el Puente de San Carlos
Gira euroasia
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Gira euroasia
Gira euroasia
Los Rembetes
LOS REMBETES. Pero sobre todo el rembético es la canción de los “rembetes” o “mangues” –términos que presentan diferencias de matiz difícilmente definibles. En general se trataba de hombres que vivían según sus propias normas, ajenos a los usos y costumbres de la sociedad de su época. El “rembetis” no contraía matrimonio ni se comprometía de modo alguno con su pareja, odiaba a la policía, holgazaneaba en el trabajo, fumaba hachís, cocaína y la cárcel era un lugar familiar. En fin, todo un ejemplo a seguir. Los mangues vestían conforme a su particular estilo de vida: siempre sin paraguas y con su andar ladeado, lucían pantalón estrecho, zapatos puntiagudos de tacón alto, navaja siempre colgada en el cinturón, la chaqueta enfundada solamente en la manga izquierda y la derecha colgando, con el brazo al aire. A este respecto existe una anécdota de la época del general Ioannis Metaxas, que ordenó a la policía local que a todo aquel que fuera sorprendido de tal guisa se le cortaria la chaqueta por la mitad. Aparte de su enorme capacidad gestual – propia, por otro lado, de los pueblos mediterráneos – los “rembetes” hacían gala de una jerga propia, relativamente rica en vocablos, que tiene un claro reflejo en sus composiciones, en las que aparecen versos con expresiones ajenas a la lengua popular o a las de la jerga suburbial.
Desde un punto de vista temático la canción rembética se clasifica en diferentes categorías: amorosa, melancólica, de cárcel, de la madre, del hachís de la taberna, de la emigración, de la muerte, etc., aunque naturalmente estos elementos tienden a entremezclarse. De todas formas en más de la mitad de las canciones es el amoroso el asunto predominante.
Es el baile parte indispensable del género: a todas las canciones rembéticas les corresponde o bien el “seimbékiko” o bien el “jasápiko”. El primero lo baila un solo “mangas” con un estilo totalmente personal. Es normal, sin embargo, que se dance con la mirada fija en el suelo y rostro sonriente, casi burlón. Cuando la orquesta interpreta un “seimbékiko”, en la pista baila un solo hombre; el resto, en círculo a su alrededor y rodilla en tierra, bate palmas al ritmo de la danza.
Si en ese momento se levanta algún otro “mangas” para bailar, comete una gravísima ofensa que se ha de saldar en feroz riña a navajazos. Una mujer que osara danzar este ritmo levantaría un gran escándalo. El “jasápiko”, en cambio, requiere la colaboración de dos “mangues” vinculados por una estrecha amistad, pues es danza que precisa de gran sincronización en todos sus movimientos. El jasápiko rápido, también conocido como “jasaposérbikos”, es un baile galopante y alegre, permitido también a las mujeres.
Taberna rembética
Primiano Iturbe
Influencias musicales IV
Influencias musicales III
Influencias musicales II